Publicado en Conocimientos, Curso Gestión de Marca Personal, Gestión Marca Personal SUD, S.U.D.

Tema 2: Estrés en la búsqueda de empleo

Qué es la ansiedad

La ansiedad en niveles normales no es necesariamente algo negativo, se trata de un mecanismo humano de adaptación al medio y ayuda (si su intensidad no es excesiva) a superar ciertas exigencias de la vida. Podemos considerarla como una respuesta afectiva de defensa organizada frente a estímulos que rompen nuestro equilibrio fisiológico y psicológico como puede ser la pérdida de trabajo.

Hasta el simple hecho de preparar nuestro currículo nos produce ansiedad.

El estrés en la búsqueda o mejora de empleo inclusive el comenzar a crear nuestra propia empresa, es una realidad cada vez más patente por un hecho muy concreto:

A menudo, caemos en estados de completa indefensión al ver que nadie llama, que no hay respuesta ante nuestras solicitudes. Las bajas expectativas sumadas a la incertidumbre incrementan aún más el sufrimiento. Y no digamos nada con el ir y venir de un estamento público a otro con formularios, impresos…

Lo que provoca el estrés es que nos bloquea, nos ciega, nos desmotiva, nos destroza. Por eso, nos impide encontrar el empleo que deseamos, y cuando tenemos síntomas como angustia, taquicardias, descansamos mal, etc. lo interpretan como una señal de “hasta aquí llego”. Por eso empezamos a buscar medicamentos que alivien los síntomas.

Puede aparecer haciendo que nuestras decisiones, se tomen de forma apresurada o que escojamos la opción incorrecta, inadecuada o menos beneficiosa para nuestros intereses.

En ocasiones olvidamos que tenemos la capacidad de decidir… aunque a veces, no podemos ver otra salida… o a veces, la situación es realmente crítica.

Quien no ha dicho alguna vez…¡¡Quiero marcharme a otro planeta, a otro lugar!! Si nos fuéramos, ¿se acabaría la ansiedad que tenemos? Con marcharse, con huir de la situación, el problema no cambia. La ansiedad es como tu sombra. Va donde tu vayas.

En algunos lugares he leído lo siguiente:

“Por mi experiencia en la orientación profesional, para afrontar la búsqueda de empleo sin ansiedad, lo mejor, es ponerte en manos de profesionales, como somos los orientadores* y las orientadoras*”. (*) Llamados también Coach’s

Sin embargo, si conoces las herramientas y los recursos puestos a tu disposición para afrontar la búsqueda de empleo, tu autoestima aumentará, tu estado de ánimo mejorará, y verás tú día a día con mejor perspectiva para alcanzar tus objetivos sin la presión del estrés. No será necesario acudir a “orientadores”, aunque si fuese necesario, Sí podríamos concertar visitas a profesionales médicos. (Psicólogos)

El estrés es una reacción fisiológica en respuesta a una situación que se percibe como amenazante o que va a requerir un mayor esfuerzo por nuestra parte. Puede llegar a provocar diversos trastornos físicos y mentales.

El estrés cuando se produce en su justa medida puede mejorar el rendimiento y generar un sentimiento de euforia y/o alegría. Pero, en ocasiones, puede ser una respuesta excesiva, generando problemas psicológicos y fisiológicos.

Sufrir cierta ansiedad y estrés en la búsqueda de empleo es cotidiano. La siente quien acaba de terminar sus estudios y ve que al rellenar su currículum vitae tiene más peso la formación que la experiencia. La sufre también quien, con más edad y más rodaje, se ve de pronto en un escenario abrumador, caótico y lleno de incertidumbre como es el que se presenta ante la búsqueda de empleo.

La alta demanda y la escasa oferta nos abocan a menudo a quedarnos en eternas antesalas donde aguardar una oportunidad.

Veamos a continuación qué conductas, pensamientos y situaciones son las que suelen caracterizar a las personas que sufren ansiedad y estrés en la búsqueda de empleo:

  • Falta de confianza ante cada oferta de empleo leída o recibida.
  • Sensación de que la incertidumbre es cada vez más complicada de afrontar, de digerir y de soportar.
  • Aplazar el momento de llevar a cabo el envío de los currículos.
  • Ansiedad cuando deben rellenar una oferta de empleo.
  • Desmotivación a la hora de participar en un proceso selectivo debido a los fracasos anteriores.
  • Poco a poco la persona empieza a dudar de sus propias capacidades personales y profesionales.
  • A menudo, el entorno tampoco es facilitador. La familia y los amigos de la persona que busca empleo también puede proyectarle bajas esperanzas y negativismo ante la posibilidad de encontrar un empleo.

Para entender el estrés hemos de saber que hay tres tipos de estrés:

  • El estrés agudo sucede en respuesta a un suceso estresante para el organismo. Habitualmente, si es en pequeñas dosis, no genera problemas, pero si es extremadamente estresante, puede generar problemas psicofisiológicos… Si el suceso es muy potente para la persona, podemos estar delante de un estrés postraumático.
    • El estrés agudo episódico es un tipo de estrés que, como su nombre indica, se va sucediendo. Ocurre en personas que tienen la sensación que no llegan nunca a nada, que siempre sienten que no pueden… si os fijáis, he utilizado generalizaciones como “nunca”, “siempre”… y es que son personas que acostumbran a pensar en estos términos, lo que puede llegar a ser muy estresante y frustrante.
    • el estrés crónico. Es un estrés agotador. Es el que ocurre cuando vivimos en situaciones extremas. Es habitual en zonas de conflicto o con una gran pobreza, pero también lo pueden sufrir, por ejemplo, personas con algún trauma infantil. Este tipo de estrés es altamente deprimente y limitante. Pero, aun así, la persona puede habituarse a estas situaciones estresantes, dificultando la salida aún se tenga una puerta abierta delante. El ser humano es tan sorprendente que puede llegar a convertir una situación continua estresante, en algo habitual y común… en su zona de confort, aunque el corazón le vaya a mil… porque lo otro es lo desconocido, aunque sea mejor.

En una situación de búsqueda de trabajo continua sin resultados, podemos sentir un estrés elevado y puede ser normal que aparezcan pensamientos y creencias irracionales como las siguientes:

  • “Nunca lo voy a conseguir”.
  • “No hay oportunidades laborales para mí”.
  • “Sólo quieren a personas más jóvenes”.
  • “Siempre tiran los currículums a la papelera”.

Entonces, ¿qué hemos de hacer para no tener tanto estrés en la búsqueda de empleo?

Empezaremos a poner en valor las fortalezas. Al conocer tus puntos fuertes, tanto a nivel personal como profesional, lo que estás haciendo es reduciendo tus debilidades. Seguro que no eres el más alto, pero seguro que eres el más agradable. Tampoco serás la más lista, pero serás la más metódica.

  • Responsabilízate de la búsqueda de trabajo. La situación del mercado de trabajo puede ser buena o mala, pero que eso no te marque ni te estrese más de lo necesario. Piensa en qué has de hacer, con la situación actual, para conseguir el empleo.
  • Organiza tu búsqueda de empleo. No dejes lo que depende de tus acciones, a la suerte. Si te llaman para una entrevista, será porque te has apuntado a una oferta que cumples con sus requisitos, con un perfil muy bien rellenado en el portal de empleo o con el currículum bien adaptado… y no por la suerte.
  • Da voces a todo el mundo. Di que buscas trabajo y de qué… pero antes, ayuda tú, sé buena persona, sonríe, ayuda, y seguro que todo vuelve… es uno de los principios básicos del networking.
  • Disfruta. Haz más cosas que buscar trabajo. Dedícales unas horas diarias a la búsqueda de empleo. De hecho, hay un horario mejor de búsqueda de empleo, pero se ha de complementar con actividades de la vida diaria:
  • Queda con amigos/as. Tómate un café con ellos
  • Busca tiempo con tu familia y tiempo contigo mismo.
  • Valora las pequeñas cosas (mira a tus hijos dormir, disfruta del desayuno, de dormir…).
  • Piensa en el ahora, no en lo que pasará (si estás desayunando, disfrútalo, no vayas pensando en que no encontrarás trabajo).

¿Cómo combatir el estrés mientras buscas trabajo?

1. Planifica tu día

No es necesario que estés todo el día buscando ofertas de trabajo y enviado solicitudes.

Este es el primer paso para crear una rutina. Márcate objetivos y horarios cada día y cúmplelos. Así sabrás que debes hacer en cada momento y que camino vas a seguir. Dedica un tiempo limitado para la búsqueda activa de empleo, otras para formarte, otros momentos para ocio, deporte, etc. Así estarás activo, harás cosas diferentes y verás que estás avanzando en la dirección que te has propuesto.

2. Establece metas tangibles

No siempre obtenemos los resultados deseados en aquello que hemos invertido mucho esfuerzo. Es por eso que no es bueno tener altas expectativas, ya que solo conseguiremos que la ansiedad aumente a medida que pase el tiempo.

Te recomiendo que te marques objetivos que estén a tu alcance y acciones que dependan de ti. Por ejemplo, enviar dos candidaturas al día con tu currículum y carta de presentación personalizados para cada oferta.

Verás que si sigues con el plan que te has establecido y con tus metas, los resultados de la búsqueda de empleo acabaran siendo positivos.

3. Mantén tu mente ocupada

Aprovecha el tiempo libre que tienes para formarte, realizar cursos u ofrecerte como ayudante en alguna actividad de tu comunidad.

Asegúrate de que los nervios no te paralicen en la búsqueda de empleo. Para ello puedes hacer deporte y practicar técnicas de relajación y meditación (Yoga, Tai-Chi…). No solo conseguirás cambiar tu rutina, si no que liberarás estrés y tu autoestima y bienestar aumentarán.

4. Piensa de forma optimista

Es fácil venirse abajo y perder la motivación durante el proceso de búsqueda de empleo, pero no permitas que esto suceda. No te dejes llevar por la negatividad y mantén siempre una actitud positiva y optimista.

Rodéate de personas que te escuchen, te apoyen y te motiven en todo momento. ¡Verás que conseguirán sacar lo mejor de ti!

No se trata de un proceso fácil, pero sí tienes que dar lo máximo de ti. Pon en práctica estos 4 consejos y conseguirás llevar mejor el proceso.

5. Delega tareas (nadie es imprescindible, ni perfecto)

¿Te auto-exiges lo imposible? Por suerte o por desgracia no somos perfectos ni tenemos por qué parecerlo. Si puedes, trata de delegar tareas y déjate ayudar por tus compañeros. Olvídate de la perfección: ya sabemos que estás tratando de hacerlo lo mejor posible. 

Como ves, son consejos muy fáciles de seguir día a día, ¿verdad?

Estamos en tiempos de crispación, de programas de “entretenimiento” que destrozan al otro y a todos, de crítica fácil y crispada; tiempos de trabajar mucho y ganar poco, de llegar justo a final de mes, de sueños que no se cumplirán…

Hay tanto ruido, que nos olvidamos de cuando hacíamos sonreír a nuestra pareja o de mirar a nuestros hijos cómo duermen, o de disfrutar del trayecto en coche escuchando música o de correr un poco…

Cuanto más disfrutemos de las pequeñas cosas, menos estrés en la búsqueda de empleo. Y cuanto menos estrés tengamos, más eficientes seremos. Así que, combinad la búsqueda con tiempo para vosotros. Disfrutad más, aunque a veces cueste, y todo será más fácil

Recuerda en todo momento que no estás solo, que hay gente a tu alrededor que te escuchará, comprenderá, te apoyará y te ayudará a liberar lo que tienes dentro. No te lo guardes, acude a tu círculo de amigo y familiares y procura elegir a esa persona positiva. Necesitas a alguien que te motive, no que te controle y te presione. Busca en esa persona o personas un animador personal que consiga sacar lo mejor que hay en ti y te aliente a seguir con el plan que te has marcado.

Por último, y no menos importante, para combatir el estrés en la búsqueda de empleo, vale la pena ser creativos y proactivos. En ocasiones, los momentos más oscuros de la vida, dan pie a que surjan las ideas y proyectos más luminosos, y excepcionales.

ANEXO II

Es un secreto a voces.

Los políticos empiezan a hablar ya de la crisis del 2020 y los datos no son muy esperanzadores.

  • La creación de empleo se ralentizó en el mes de septiembre hasta niveles de 2013.
    • La semana pasada, las previsiones de crecimiento de España se revisaron a la baja.
    • La compraventa de viviendas se ha desplomado hasta su nivel más bajo desde el 2015.

Así que con estos datos en la mano, solo nos queda formarnos lo mejor posible para que la crisis no nos pille desprevenidos.

Todos recordamos los niveles de paro en los peores momentos de la crisis del 2008. El desempleo superó el 25% por primera vez en la historia.

Pero este mail no es para desanimarte. Este mail es para ayudarte a capear el temporal.

¿Qué puedes hacer tú antes de que llegue la crisis?

1.- Fórmate

  • Esta es la clave de todo. Aprovecha ahora para hacer cursos y estudiar algunas de las profesiones que más futuro tienen.
  • Te dejo algunos de los trabajos con más salida laboral.

Lo mejor de todo es que AQUI encontrarás formación para cada uno de ellos.

2.- Prepara tu CV

Esto es muy importante.

  • No sirve de nada que estudies si después no sabes cómo reflejarlo en tu CV.

Incluso, aunque no tengas experiencia en el sector, necesitas sacarte el máximo partido para destacar. ¡Aprende cómo!

3.- Busca Trabajo

  • Una vez que tengas un buen CV, solo te queda buscar trabajo.
  • En Internet encontrarás muchísimos portales para hacerlo. Tienes también LinkedIn o aplicaciones móviles varias aparte de las redes sociales conocidas.

4.- Prepara la entrevista personal

  • Ahora, llega el momento de la verdad: la entrevista de trabajo.
  • Después de todo este esfuerzo, no puedes meter la pata en la entrevista personal.
  • Prepara bien ese encuentro.
  • Lee información de la empresa, investiga todo lo que puedas y ten cuidado a las preguntas trampa.

5.- ¡Empieza Ahora!

  • Ya tienes todas las claves para prepararte bien y conseguir trabajo aunque la situación se complique en el 2020.

7 PASOS PARA EL MANEJO DEL ESTRÉS LABORAL

  1. Identifica aquello que te estresa en el trabajo   

Mantén un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones te crean más estrés y cómo respondes a ellas. Registra tus pensamientos, sentimientos e información sobre el ambiente, incluyendo las personas y circunstancias implicadas, la situación física y cómo reaccionaste. Aspectos como si elevaste la voz, si decidiste ir a por un tentempié o a dar un paseo pueden ayudar a encontrar patrones entre aquello que te estresa y cómo reaccionas ante ellos.

  • Desarrolla respuestas saludables   

En vez de intentar combatir el estrés con comida rápida o alcohol, elige opciones saludables cuando sientas que sube la tensión. El ejercicio es un gran liberador de estrés. El yoga puede ser una buena opción pero cualquier forma de actividad física es beneficiosa. 

 Además, busca tiempo para tus aficiones y aquello que más te gusta hacer. Ya sea leyendo una novela, acudiendo a conciertos de música o disfrutando de tu familia, asegúrate de que dejas tiempo para hacer las cosas que te producen placer.   

Dormir bien también es importante para gestionar el estrés. Crea hábitos de sueño sanos limitando la cafeína por la tarde y reduciendo actividades estimulantes como ver la tele o utilizar el ordenador por la noche.

  • Establece límites   

En el actual mundo de las relaciones digitales, es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día. Establece algunos límites entre trabajo y vida personal. Esto podría significar no consultar el mail desde casa por la tarde o no contestar al teléfono horas después de terminar la jornada laboral. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.

  • Tómate tu tiempo para descansar   

Parea evitar los efectos negativos del estrés crónico y el cansancio laboral necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere ‘desconectar’ de la actividad laboral cuando no se está trabajando. Siempre que sea posible tómate tu tiempo para descansar para poder volver al trabajo listo para ofrecer lo mejor de ti. Cuando no te sea posible desconectar al menos desconecta tu teléfono y centra tu atención durante un rato en actividades no ligadas al trabajo.

  • Aprende a relajarte   

Las técnicas como la meditación, los ejercicios de respiración profunda y la conciencia plena (un estado en el que observas de forma activa las experiencias del presente y tus pensamientos sin juzgarlos) pueden ayudar a liberar estrés.    Comienza con unos pocos minutos cada día para centrarnos en una actividad simple como la respiración, caminar o disfrutar de una comida. La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirás que puedes aplicarla a muchos aspectos diferentes de tu vida.

  • Habla con tu jefe   

Los empleados saludables suelen ser más productivos por lo que tu jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar de los empleados.    Empieza por entablar una conversación abierta con tu jefe. El propósito no es presentar una lista de quejas sino comenzar con un plan eficaz para controlar aquellas situaciones de estrés que hayas identificado para poder realizar mejor tu trabajo.

Aunque algunas áreas de este plan deberían estar diseñadas para mejorar tus habilidades en áreas como la gestión del tiempo, otros elementos podrían incluir la identificación de aspectos que te hagan sentir mejor en tu puesto de trabajo como clarificar qué se espera de ti, conseguir más ayuda de tus colegas, enriquecer tu trabajo con tareas que supongan un reto o que tengan sentido para ti o hacer cambios en tu ambiente de trabajo físico para hacerlo más confortable y reducir las tensiones.

  • Consigue algunos apoyos   

Aceptar ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar tu capacidad para manejar el estrés. En tu empresa podría existir un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral con información, consejos y casos en los que se aconseja la derivación a profesionales de la salud mental, si fuera necesario.    Si continúas sintiéndote sobrepasado por el estrés laboral, quizás fuera buena idea hablar con un psicólogo, que podría ayudarte a manejar el estrés y cambiar un comportamiento no saludable…

Tengo ansiedad en mi trabajo

Para algunas personas su trabajo es su infierno en la tierra.

Pasan noches de insomnio dándole vueltas a lo que van a tener que hacer al día siguiente; se despiertan con el corazón a mil cuando suena el despertador; van al trabajo como si fueran corderos camino del matadero; y sufren horrores desde que entran hasta que salen de allí.

¿Es tu caso?

Que tu trabajo no te diga lo que vales

En el fondo del fondo del fondo, el problema tiene su raíz en una idea que te está haciendo mucho daño: << valgo por lo que hago >>.

Cuando de pequeño te preguntaban qué querías ser de mayor, o cuando ya de adulto, las personas te preguntan “¿a qué te dedicas?” te hacen creer que tienes que hacer “algo”, para ser “alguien”.

Pero no es así. Tu valor como persona está más allá de lo bueno o malo que seas en tu trabajo, de tus logros, de tus éxitos, de tus capacidades. En realidad no tienes que demostrar nada a nadie. Ni siquiera a ti mismo/a.

Cuando seas capaz de quererte (incluso cuando estés sin trabajo, o con un trabajo mal visto, o mal pagado), no le darás tanta importancia al qué estás haciendo ni a lo que piensen los demás.

Eres suficiente, seas o no el trabajador del mes de tu empresa.

Una retirada a tiempo a veces es la mejor decisión.

No pasa nada, no lo conviertas en un fracaso, en un motivo más para flagelarte. Quizá no es tu momento o no es el trabajo que ahora puedes hacer. Cuando vuelvas a verte con fuerzas, vuelve a intentarlo de nuevo.

Nunca, ninguna, es la última oportunidad que tienes.

Autor:

Inquieto, curioso, fisgón, y creativo. Vivo en Madrid (España) Consultor, capacitador y apasionado por el marketing y la publicidad. Especializándome en Gestión de Marca Personal para búsqueda y mejora de empleo, y ponerlo al alcance de las personas que deban o quieran conocer hacer uso de ello Veo unicornios montados en ovnis, y marcianos en los bordes de las carreteras. Los intermitentes me funcionan cuando se encienden, y dejan de alumbrar cuando se apagan. No escalaré el Everest, pero hago unas lentejas riquísimas.

Un comentario sobre “Tema 2: Estrés en la búsqueda de empleo

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