Publicado en Curso Gestión de Marca Personal, Gestión Marca Personal SUD, S.U.D.

Tema 7: Auto-candidatura

La autocandidatura o candidatura espontánea es el procedimiento mediante el cual una persona facilita proactivamente su interés en formar parte de una empresa sin tener conocimiento de si en ese momento disponen de procesos de selección adecuados a su perfil profesional.

Para presentar una autocandidatura se tienen que seguir seis pasos:

  1. Realizar un listado de empresas que por determinadas razones (empresas de la competencia, del mismo sector, sólidas, de gran envergadura, etc.) son de nuestro interés.
  2. Trabajar una carta de presentación y un currículum para cada empresa en la que te presentas. La carta de presentación tiene una gran importancia ya que es el medio en el que se transmite la motivación y entusiasmo en formar parte de la organización, por lo que es imprescindible que el mensaje sea claro y atractivo para el receptor.
  3. Facilitar el perfil profesional a las empresas. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías, el envío de la carta de presentación y currículum por correo ordinario o entregarlo en mano ha quedado obsoleto. Actualmente, se realiza por correo electrónico.
  4. Registrar todas las autocandidaturas que se hacen. Es recomendable tener una tabla que contenga el nombre de la empresa, actividad, datos de contacto de la empresa (dirección, teléfono y/o correo electrónico), fecha de envío de la carta de presentación y currículum,
  5. Realizar un seguimiento. Si no se obtiene respuesta por parte de la empresa, te puedes poner en contacto con ésta para saber si tu currículum ha llegado correctamente. Para esto, hay que esperar un tiempo prudencial. En el caso de actualizar el currículum, se tiene que facilitar nuevamente.

Para que sea eficaz hay que renovarla cada cierto tiempo, esto quiere decir, que normalmente, las empresas actualizan sus bases de datos con una cierta periodicidad,cumpliendo con la LOPD y la RGPD (Leyes de protección de Datos)

Otra ventaja es nos permite acceder a ofertas de empleo ocultas evitando así tanta competencia e incluso nos favorece porque el rol que presentamos a la empresa es la de un profesional que ofrece sus servicios, en vez de un candidato más que busca trabajo, causando así mejor impresión. Además, es un medio que utiliza muy pocas personas, por lo que no hay tanta competencia en comparación a cuando nos inscribimos en una oferta de trabajo en un portal de empleo.

Para terminar comentaros que según algunos estudios publicados sobre la efectividad de la Autocandidatura y de otros métodos de búsqueda de empleo consideran que la solicitud de trabajo realizada directamente al empresario es el método con mayor porcentaje de éxito y el más efectivo.

La carta de autocandidatura

La carta de autocandidatura es una forma con la que te presentarás directamente a una empresa sin que ésta haya solicitado trabajadores nuevos, sino que has sido tú, espontáneamente, quien ha decidido remitirle tu currículum a la misma.

La carta ideal ha de estar compuesta de:

  • Direcciones: Has de incluir datos al principio como nombre y apellidos, dirección, teléfono, e-mail, etc. Pero también la dirección de la empresa, nombre y  cargo de la persona que recibe la carta.
  • Saludo: Siempre has de ser cordial pero sin pasarse. La mejor forma podríamos pensar que sería: “Estimado Señor/a”, “Muy señores míos”, “Señor Director de Recursos Humanos” pero, en este caso, no es así. Lo mejor es intentar conocer el nombre y apellidos de la persona a cargo y, de esa manera, dirigírsela personalmente a él/ella.
  • Apertura: Es la parte más importante de la carta porque puede significar el seguir leyendo o el tirar a la basura todo. Necesitas demostrar dos cosas: que conoces la empresa y que eres el candidato que necesitan. Pero claro, eso no puedes hacerlo de forma tan directa.
  • Cuerpo: En él explicarás las razones por las cuales les escribes a ellos y no a otras empresas, destacando tu formación, capacidad, experiencias, etc. Es un poco de resumen de tu currículum pero sin pasarte.
  • Petición de entrevista: Insistencia en trabajar en la empresa y petición de una entrevista.
  • Saludo final y despedida: Con las fórmulas de cortesía habituales.

Ejemplos de carta de autocandidatura

Carta de presentación en respuesta a un anuncio

(Tu  Nombre y Apellidos)
Dirección

Tel:00.000.00.00
Móvil: 000.000.000
nombre@primerempleo.com

Nombre de la empresa            Fecha

A la atención de,
D. Nombre Apellidos
Cargo del destinatario
Dirección

Estimado señor [Apellido]:

Hace cinco meses finalicé la Licenciatura en Derecho con especialidad en Derecho Mercantil. Actualmente estoy cursando un Máster en Derecho Tributario y me pongo en contacto con usted para manifestarle mi interés en poder desarrollar y aplicar en [Nombre de la Empresa] los conocimientos adquiridos.

Desde que estaba en la universidad he seguido con mucho interés el desarrollo que ha tenido su despacho de abogados y me he preparado con el objetivo de poder cumplir con el perfil profesional del mismo.

Adjunto encontrarán mi Curriculum vitae y una copia del expediente académico.

Espero tener la oportunidad de conversar con usted en una próxima entrevista, para personalmente exponerle mis conocimientos y mi deseo de formar parte de su equipo de trabajo.

Reciba un cordial saludo,

Nombre Apellidos

Es hora de comenzar a preparar nuestras presentaciones. A estas alturas del curso, que ya sabemos lo que queremos, hacia donde dirigirnos, como presentarnos con una buena actitud, vamos a comenzar a hacernos visibles y que tengan en cuenta nuestra presencia.

TARJETAS DE VISITA

Puedes pensar que un trozo de papel ( cartón o plástico), no tiene demasiada importancia o que solo servirá para comunicar ciertos datos. La realidad es que una tarjeta (por muy pequeña que sea) habla mucho sobre Ti.

El diseño de las tarjetas de visita engloba desde el papel que utilizamos para su impresión hasta los datos y logotipo que se muestran en ella. Es por esta razón que recurrir solo a los servicios de la imprenta puede limitar tus oportunidades. La mayoría de ellos trabajan con plantillas básicas porque, obviamente, su trabajo se centra en imprimir y dar buenos resultados.

A veces pecamos de poner en marcha nuestra creatividad en exceso, y es importante pensar en lo que deseas transmitir. Por ejemplo, tendrás que definir si quieres una tarjeta individual o una corporativa

Tras definir el tipo de tarjeta que necesitas, es tiempo de decidir qué datos deseas poner en ella. En ocasiones, es más práctico poner tus canales electrónicos de comunicación que una dirección física. Es importante definirlo ya que hay quien quiere poner hasta el número de fax, y el resultado es una saturación en nuestra tarjeta.

¿Qué incluimos en nuestra tarjeta?

No descartes la idea de diseñar un logotipo que te identifique a ti y a tus servicios para incluirlo en tu tarjeta. Ya que esto te aportará una imagen más profesional, además de que dicha marca ayudará al cliente a recordarte fácilmente.

Cuando decimos que la tarjeta de visita habla de ti, no podemos caer en la tentación de saturar de imágenes y letras un espacio tan pequeño. Al contrario, en cuanto al diseño de tarjetas de visita deberíamos aplicar el «menos es más». Puedes jugar con líneas o colores, diseños discretos o algo más atrevidos, pero es importante que consigamos una buena imagen que se identifique con nosotros

Hay que ser cuidadoso con cómo llenar un espacio pequeño, pero en cuanto a calidad y tipo de papel, de tinta, formato, diseño e impresión, es en lo que no debes cortarte.

Tu tarjeta debe ser algo que se desee llevar en su cartera o conservar en el tarjetero y, aunque parezca simple, incluso la textura que usemos jugará un papel primordial en ese resultado.

Una tarjeta de visita es, literalmente, la carta de presentación de una empresa o profesional.

Cuando la marca está definida, una de las piezas que más pide el cliente es la tarjeta de visita. Y hacer una tarjeta puede parecer fácil, pero para presentar a un profesional o a una empresa en unos pocos centímetros hay que tener en cuenta muchas cosas. Tenemos que pensar que una tarjeta aporta credibilidad a lo que hace una persona o entidad. Debemos saber que en ese pedacito de papel, muchas veces, se representan años de planificación, trabajo duro y sueños.

1. Elige el formato

Es una de esas decisiones que vas a tener que tomar antes o después. Mejor antes ¿no? El tamaño de la tarjeta y su orientación horizontal o vertical dependerán de la cantidad de datos que vayas a introducir. De hecho, el formato estándar es de 85×55 milímetros, últimamente se están poniendo muy de moda las mini-cards, que rondan los 70×30 milímetros. Sean cuales sean las medidas que se suelan usar, tú eres el diseñador y pones las tuyas. Pero recuerda, tiene que caber en un tarjetero y no en un álbum de bodas.

2. Decide qué datos poner

¿Qué vas a poner en la tarjeta? No hay nada peor que una tarjeta llena de datos por todas partes. En la tarjeta, tiene que poner lo que tiene que poner. No es lo mismo una empresa con oficinas en las que se atiende al público, que una tienda on-line, que un diseñador con mucha presencia en internet, que un taller de coches… Habrá tarjetas en las que haya que dar más importancia a la dirección física, otras en las que lo indispensable sean las redes sociales y otras en las que sólo aparezca un mail.

3. ¿Es una tarjeta corporativa o nominativa?

¿Es la tarjeta del director de un hotel o es la tarjeta de un hotel? ¿Es la tarjeta del empleado de una inmobiliaria o la tarjeta de la inmobiliaria? Evidentemente, en la tarjeta corporativa genérica primarán datos más generales, mientras que la nominativa tendrá que incluir datos personales. Con estos también hay que tener cuidado, porque el director del hotel no querrá que lo estén llamando al móvil todo el tiempo y preferirá sentarse a responder correos o que su asistente le pase sólo las llamadas importantes.

4. Establece una jerarquía

Una vez que tengamos claro qué datos tenemos que poner, hay que ver como los distribuimos en la tarjeta. Procura hacer pastillas de texto sólidas y agradables, y crear una estructura con un orden y un sentido. Agrupa datos según su naturaleza: datos personales, datos de contacto, redes sociales… Usa detalles, como formas sencillas, pictogramas y glifos, o paletas de color para jerarquizar la información. Los pequeños detalles enriquecen el diseño.

5. Cuida los tamaños

Lo que tiene diseñar en espacios pequeños es que todo te parece que está muy grande o muy pequeño. Por norma general, las tipos no debería bajar de los 7 puntos (que ya es pequeño) ni ir más allá de los 11, aunque todo depende de la fuente y del planteamiento de tu sistema visual. También hay que tener en cuenta los tamaños de los elementos gráficos en sí mismos y en relación con esas tipografías. Por todo esto lo mejor, dado el tamaño de la pieza, es hacer todas las pruebas de impresión que sean necesarias para ver en el papel que nada es demasiado pequeño ni demasiado grande.

6. Decide las tipografías que usarás

Teniendo en cuenta que esto es una tarjeta de unos pocos centímetros, no deberías usar más de dos tipos de letra en tu diseño, que vendrán recogidas en tu manual como tipografías complementarias/comunicación. Hablamos, claro está, de esa «tarjeta correcta», igual tienes una idea magistral que necesita de más (valora si realmente es tan magistral). Lo que queremos mostrar son datos, no el título de una película ni los nombres de los grupos que tocan en un concierto. ¿Qué quiere decir esto? Pues que mejor decantarse por tipografías discretas y que sabemos que funcionan bien. 

7. Si hay una marca, aplícala

Puede que la tarjeta sea para una persona física sin marca que valga, pero en caso de que estés trabajando en una pieza para una empresa o un profesional con marca personal, no te olvides de ella. La tarjeta forma parte de su material corporativo y por ende, ambas piezas deben formar un conjunto sólido y coherente. Eso no se consigue plantando el logo en una esquina de la tarjeta y haciendo el resto a nuestra bola. Hay que aplicar los elementos de marca: componentes gráficos, paletas de color, tipografía… Los sistemas visuales se crean para jugarlos no para adentrarnos en el oscuro mundo de las marcas logo-céntricas. Eso es lo que haría un cliente poner la marca completa hasta en el canto de una tarjeta, no lo hagas tú. Si te amenaza con un hacha, sí.

8. Materiales, acabados y tu toque creativo

El que imprimas las tarjetas en papel estucado u offset también forma parte del diseño, así que tienes que tenerlo en cuenta. Eso y que el papel no es el único soporte, ni la impresión en cuatricromía el único método. Puedes usar materiales comestibles, reciclados, especiales… Y puedes usar la serigrafía, el foil, el golpe en seco… El acabado forma parte del diseño y hará de tu tarjeta de visita lo que debe ser: un pedacito de diseño que todos quieran conservar en la cartera.

9.¿Incluyo un código QR?

Es una buena opción para aportar información acotada a la tarjeta. Nuevamente este caso también es según gustos y necesidades de cada uno. La mayoría de clientes sí desean que se les coloque un código QR. 

Autor:

Inquieto, curioso, fisgón, y creativo. Vivo en Madrid (España) Consultor, capacitador y apasionado por el marketing y la publicidad. Especializándome en Gestión de Marca Personal para búsqueda y mejora de empleo, y ponerlo al alcance de las personas que deban o quieran conocer hacer uso de ello Veo unicornios montados en ovnis, y marcianos en los bordes de las carreteras. Los intermitentes me funcionan cuando se encienden, y dejan de alumbrar cuando se apagan. No escalaré el Everest, pero hago unas lentejas riquísimas.

Un comentario sobre “Tema 7: Auto-candidatura

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